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Las baratas me salieron... ¡Más caras de lo que pensé!

Escrito por piggo

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Cuando el verano llega, no sólo lo hace acompañado de las lluvias. También viene con ofertas, remates, 3x2, fines de temporada, la súper barata, etcétera.

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En estos días a donde sea que voltees, te encontrarás con alguna promoción.

Las ofertas son buenas porque podemos comprar más barato o… por lo menos eso es lo que pensamos.

El problema es que con la idea de “más barato” podemos justificar muchas cosas, ¿A poco, no?

Cuántos de nosotros no hemos aplicado esa de “Estaba de oferta” cuando nuestras novias, amigas, madres y más nos cuestionan sobre el destino de nuestras quincenas.

Y peor aún, ese regaño siempre viene acompañado de un “Acuérdate que hay que pagar…”

Al escucharlo sólo nos queda pasar saliva y encomendarnos a cuanta deidad recordemos para que ese inocente gasto no se convierta en un gran tropiezo que impida pagar el Netflix o, peor aún, las vacaciones.

Enfrentarse a un descuento implica saber de entrada cuánto traemos en la tarjeta y aceptar que a veces no estamos listos para dar ese paso por todo lo que implica, que puede ir desde pasarla menos bien hasta terminar con el alma en un hilo pagando deudas hasta el fin de los tiempos.

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De eso se trata todo, de estar listo

Hace unos días unos amigos me preguntaron si aprovecharía las ofertas de amazon, con todo el dolor de mi corazón dije que no porque recién había pagado mi gimnasio.

Gastar más en cosas que pueden esperar -porque eso es cierto, esos antojos pueden esperar más de un mes seguro- hubiera causado una crisis de proporciones bíblicas en mi cartera.

A lo largo de nuestras vidas tenemos que desarrollar ciertas habilidades y una de ellas es el autocontrol.

¡Claro! Hay que ser fuerte y resistir.

Así que si vas aventurarte en la ‘compradera’ hazlo conociendo tus finanzas y a dónde te estás metiendo.

Si no va por ahí, yo que tú guardaría mi tarjeta otra vez en mi cartera y me iría a comprar un helado para pensarlo mejor.

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