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Cómo prestarle a un familiar y no morir en el intento

Escrito por Sonia Sánchez-Escuer

Familia-dinero

El dinero tiende a darle un toque amargo a las relaciones. Y no es culpa del dinero (como solemos pensar) es culpa nuestra por no saber comunicarnos bien, por dejarnos chantajear y por no tener claro que debemos (y no debemos) hacer a la hora de prestar dinero a un familiar.

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Y como nadie es inmune de ser “sableado” por algún ser querido, aquí tienen el Kit de supervivencia para prestarle a un familiar:

1. Ten tus propias cuentas claras

Si tu sabes bien cuanto tienes, cuanto debes y por cuanto puedes comprometerte, podrás prestar una cantidad de dinero que NO te ponga en riesgo a ti o a tu familia. 

2. Observa a la persona no al parentesco

¿Quien te pidió es alguien cercano? ¿O es el primo que solo ves en Navidad?. Por un lado, a tus parientes cercanos les tienes confianza y están “accesibles” para cobrarles, pero por otro lado, podrían ser los más reacios a pagar, justo por la confianza. 

Así que observar a la persona y su comportamiento es fundamental para tomar una decisión. Si es tu mamá, pero ves que siempre le anda pidiendo a todos y nunca paga, no esperes que contigo sea diferente, por más que sea tu mamá.

3. Dar no siempre es ayudar

Esto es de lo más difícil pero lo más útil y sano que puedes hacer por tus relaciones: aprender cuando el darle a alguien deja de ser ayuda para convertirse en “consecuentar” o reforzar un comportamiento dañino. Por ejemplo, el caso de la mamá que continua manteniendo al chamaco de 34 años. Mantener a un adulto, lejos de ayudarlo, lo está perjudicando pues lo coloca en una posición ¨cómoda” donde no tiene necesidad de salir adelante.

Lo mismo pasa cuando le prestamos a ese pariente que se la vive pidiendo prestado y que parece nunca puede hacer las cosas por si mismo. ¡Claro! Si todo el tiempo los demás lo están rescatando ¿cómo va a hacer algo por si mismo?

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4. Dale la vuelta al chantaje

Una de las maneras que tenemos las personas de conseguir lo que queremos es a través del chantaje: “si tu no haces lo que yo pido significa que no me quieres”. Hay mil formas en las que esta frase es aplicada, pero el fondo siempre es el mismo.

La mejor manera de no caer en el chantaje emocional del “pariente pobre” es: ayúdalo, pero no lo rescates.

Ejemplo: el pariente de Mónica, Ricardo está endeudado y quiere que Mónica le preste dinero para salir de una de sus deudas.

Mónica sabe que si Ricardo no cambia su estilo de vida, no dejará de endeudarse y si no puede pagarle al banco ¿con qué “ojos” le va a pagar a ella?

Así que lo mejor que puede hacer Mónica es:

  • Conseguirle información sobre finanzas personales
  • Guías de como salir de deudas
  • Hacerle una lista de cosas con mejor precio
  • Conseguirle consejos de como ahorrar y gastar menos de lo que gana.

Ricardo odiará todo esto porque no es lo que el está buscando. El solo quiere la salida fácil. Y tratará de reclamarle a Mónica que no lo quiere porque no le está prestando dinero.

Pero Mónica ya le demostró que lo aprecia dándole toda esa información QUE REALMENTE es útil. Prestar el dinero no soluciona nada.

5. Presta menos

Si te pide una cantidad grande de dinero, prestarle menos. Una cantidad que a ti no te cueste o te comprometa.

6. Antes de prestar, piensa: tienes que cobrar

En general a la mayoría nos cuesta trabajo cobrar. Es difícil, nos da “cosa”, se nos hace un nudo en el estómago, etc.  Y se presta horrores para que el otro se aproveche y nos meta el chantaje. Pero la verdad es que si prestamos y nos prometieron pago, lo justo es que nos cumplan. Y si no nos cumplen ¡pues a cobrar! El dinero no nace en las macetas. Si eres de los que sufre al cobrar, mejor no prestes nunca.

7. No prestes ¡regala!

Esta es una de las herramientas del kit que uso y recomiendo. ¿Un amigo querido me pidió $1,000 prestados? Mejor le digo que le puedo regalar $600 (o los $1,000 si están en mis posibilidades). Me ahorro tensiones en la relación, tener que cobrarle y me debe un favor que generalmente me cobro con una buena comida :). Esto NO aplica cuando el amigo es un “listillo” que pide cada quincena, claro.

8. NO

¡Di no! Siempre puedes decir que no. Recuerda que el dinero que prestes es dinero que no tienes disponible para ti y tu familia así que estás en todo tu derecho de decir no. Si el pariente se enoja, será su problema ¡no el tuyo!

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