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La palabra que todos los ahorradores olvidamos

Escrito por piggo

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Cuando empezamos a ahorrar nos encontramos ante un dilema: ¿Ahorro para algo específico o sólo porque sí…?

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De acuerdo a lo que respondas tendrás que crear diferente acciones para lograrlo.

En el primer caso, ya sabes perfectamente qué es lo que quieres o mínimo el monto que deseas reunir. Sólo necesitas establecer un plazo y una cantidad de ahorro cómoda para que lo logres en el tiempo que te estás planteando.

Esta idea es la más arraigada. Sin embargo puede pasar que una vez que consigas ese objetivo, te olvides de seguir ahorrando. Después de todo el ‘para qué’ ya no está ahí taladrándote los sesos.

El segundo caso aparentemente no está claro el objetivo por el cuál estamos apartando un cierto porcentaje de nuestra ‘lanita' cada mes. Pero sí lo hay.

Aquí lo que buscamos es tener flexibilidad. Algo tan sencillo pero que olvidamos todo el tiempo.

Y para que nos sirve:

1. Poquito o mucho: A veces el querer ser tan estrictos puede desbalancearnos, ya sabes el mundo da vueltas sin preguntarnos. Y eso choca con nuestro hábito. Si somos flexibles quizás una quincena no ahorremos lo que debemos pero sí siempre algo. Y eso es un punto y aparte, frente a no guardar ni un peso.

2. Antídoto para el Yolo… Ser flexible no es lo mismo que ‘dejarse llevar y permitirnos todo’. Por el contrario nos da un margen de maniobra, ya conoces tus límites. Así que a la hora de querer comprar algo cambia la pregunta de: ¿Voy a gastar tanto? a ¿Me puedo gastar tanto? Y verás que siempre buscarás usar menos de ese dinero.

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3. Salvavidas para esos momentos… Buenos o malos. Tener algo ahorrado te da libertad de darte ciertos gustitos sin remordimientos. Después de todo, has organizado tu dinero para tener ese ‘guardadito'. La cosa no termina ahí. También si hay un imprevisto, sabrás que lo puedes afrontar con menos presiones.

4. Repelente de pequeñas y… Grandes deudas: Pagar algo en efectivo es lo máximo. Porque no tienes que pedir miles de aprobaciones a un banco o preocuparte por tu límite de crédito. Es tu dinero y punto. Si aprendemos dividir nuestro ahorro en objetivos claros y otra parte en ‘pa'lo que se ofrezca’ podemos hacer esto y no trastocar nuestras metas.

5. Pacificador de conciencias: Tal vez no seamos los mejores ahorradores del mundo, pero podemos mejorar. Lo importante es hacerlo. Ya sabes, “pequeñas cantidades sí hacen la diferencia”. Si aprendes a ser flexible con tus gastos y tu nivel de ahorro, te será muy fácil empezar a crear objetivos y tener unas finanzas personales más sanas.

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Temas: Finanzas personales

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